Si nos causa curiosidad entender por qué una persona blanca y educada como el señor Arguedas tuvo tanto interés en relatarnos la cultura del pueblo indio y mestizo de una manera tan involucrada con ellos, y no desde una perspectiva despectiva y con muestras de rasgos peyorativos, los cuales eran muy frecuentes al momento de describir a este segmento de población del Perú por parte de los “blancos”; tendríamos que remontarnos a la experiencia recogida a lo largo de la formación de su personalidad y las personas involucradas en dicha formación.
En 1965 en Arequipa, Arguedas confesó a todo el auditorio las motivaciones por las cuales decidió utilizar la literatura para mostrarnos un aspecto poco conocido en ese entonces del pueblo mestizo e indio.
A modo de confesión, como se confianza un pecador al sacerdote, fue esa la postura que adoptó el escritor al relatarnos que a la temprana muerte de su madre, el padre de Arguedas contrajo nuevamente nupcias con la otra señora que ya tenía tres hijos. Esta señora compartía le rechazo de los indios con el pequeño niño, tanto así que a la ausencia de su padre ella aprovechaba para cometer abusos humillantes; al recibir el amor, cuidado, consideraciones y lenguaje entregados por la convivencia con los indios y mestizo fue recibido por Arguedas de la mejor manera.
A demás si adicionamos los diferentes viajes que emprendió Arguedas por algunos pueblos que compartían las mismas costumbres, podremos percibir que fue un factor importante para la motivación de este escritor en otorgarle un interés especial.
Ingresó a la universidad de San Marcos y fue testigo de las expresiones literarias de ese tiempo, conoció personalidades importantes cómo: Carlos Cueto, Emilio Westphalen, Luis Fabio Xammar y entre otros; y a uno que no pudo conocer y muestra un poco desazón fue a Ciro Alegría. El interés por escribir por primera vez texto de índole indígena y mestizo fue cuando José María leyó descripciones erróneas de los indios por parte de López Albujar y Ventura García Calderón que mostraban y comentaban desde una perspectiva demasiada alejada a las verdaderas características que Arguedas consideraban correctas del pueblo indio. Por lo que se animó a escribir cuentos como Agua o Todas las sangres, en estos cuentos trata de expresarnos su punto de vista después de haber estado presente y compartido experiencias con grupos sociales diferentes y sumados a sus estudios de antropología pudo cumplir y empezar una lucha por la defensa del pueblo indio que él estaba seguro era lavase del éxito y riqueza futura de nuestro país que ahora somos testigos y compartimos de ellos.
DIEGO FERRADAS

0 comments:
Post a Comment