EL PODER DE LOS MAS OLVIDADOS

Desde tiempos remotos los presidentes, congresistas, diputados y toda la elite que representa o dirige a un país, está conformada siempre por personas que supuestamente pertenecen o se catalogan de una alta sociedad; ellos dicen ser representantes de todas las personas, y que expresan los deseos de dichas personas; sin embargo, solo son palabras, las que sus bocas pronuncian; pues un pueblo oprimido, infestado por presidentes corruptos, por congresistas de mano blanda, por autoridades que  hacen caso omiso a las quejas hechas por las personas que supuestamente son representadas; estos  hechos se repiten constantemente, a diario en casi todos los departamentos de nuestro país, en los cuales las personas menos adineradas son las que tienen un menor poder, las que por el simple hecho de no tener dinero no pueden acceder a muchas cosas, a muchos beneficios, y solo les queda adaptarse a lo que una sociedad dirigida por personas sin escrúpulos , les ofrece.

Cada cierta cantidad de años llega un momento importante, en el cual los supuestos representantes, las personas de un alto cargo o una gran aspiración, se acuerdan de las personas del campo, de las personas que no tienen dinero; en esos momentos hacen promesas, juran y perjuran que nuestra sociedad ya no será una sociedad divida, que ya no habrá diferencias sociales ni tratos desiguales.

Es en ese momento incierto para muchos pero claro para otros, es cuando el poder de una sociedad sale a la luz; el pueblo, los llamados serranos, pobres, indígenas, sirvientes, criados y las mil formas en la que han sido llamados, son la fuerza total de un país son la masa que decida quien nos va a gobernar. Acabamos de ver todos los peruanos, la decisión de un pueblo oprimido, que está cansado de pertenecer al olvido y que a viva voz expreso su decisión por el cambio, la elección de un nuevo presidente, la elección del Coronel Ollanta Humala como su presidente.

José María de Arguedas expreso dicho aspecto en el discurso que dio en el “Primer Encuentro de Narradores Peruanos”  que fue realizado en Arequipa el año 1965. He aquí una párrafo de su discurso en el cual podemos percatarnos de lo dicho anteriormente.

“…Yo tenía una convicción absolutamente instintiva de que el poder del Perú estaba no solamente entre gente de las grandes ciudades, sino que sobre todo estaba en el campo y estaba en las comunidades…”

En ese pedazo pequeño vemos  al Arguedas de siempre, al que lucho de una forma literaria, el que uso su mejor arma para darle poder a los indígenas, para que así todo el Perú se diera cuenta que estos no son olvidados, y que son la gran masa que domina al país y al mundo son ellos.


Juan Balta

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